Porque estar al día nunca fue tan fácil

Nacho Jiménez

Entrando en confianza con Nacho Jiménez (Máster en Viticultura y Enología y actual director comercial de Alma Vinos Únicos) bien se lo podría definir como un “loco por los buenos vinos” porque no hay terruño ni variedad en España y en los países productores de grandes vinos que les sean desconocidas. Y en cuanto al vino, jamás se resiste a catar aquello que intuye puede ser una magnífica novedad en el mercado; y si es de productores pequeños y artesanales, mejor aún. Pero además de ser un extraordinario formador y catador, participar en alguna de sus convocatorias es un auténtico lujo, tanto por la calidad sublime de los vinos que presenta como por las pintorescas anécdotas que acompañan la historia de cada nuevo tinto, blanco o espumoso que invita a catar.

Entró en el ‘universo vino’ en el 2003 trabajando para la megatienda de vinos madrileña Lavinia, fue uno de los artífices de la Ruta del Vino de Santander, formó parte del grupo de cata de Luis Gutiérrez (el representante en España y Portugal de Robert Parker) hasta que se decidió a embarcarse en distintos proyectos propios, pero siempre en buenas compañías, como el vino que elabora en conjunto con el brillante viticultor berciano Raúl Pérez.

La Alacena Roja tuvo el gusto de participar, junto a una docena de eximios sumilleres, jefes de sala y restauradores pontevedreses, de una extraordinaria cata de 21 vinos de la mano de Nacho Jiménez, gracias al distribuidor Pablo Piñón, representante en exclusiva para Pontevedra de los singulares vinos que distribuye Alma Vinos Únicos. De la calidad de cada uno de estos vinos ya informaremos más y mejor en la próxima edición de verano de nuestra revista; ahora es momento de conocer más a fondo a este profesional, quien confiesa que “acabar una cata con una burbuja (un champán) siempre es sinónimo de alegría”.

“Alma Vinos Únicos -explica- es una unión de gente muy valiosa, tanto productores como amantes del vino que al final resulta ser el lugar donde se comparte esa pasión por el vino. Alma es pasión, si no, no tendríamos más de dos mil referencias de vinos…, aunque lo mejor es que me gustan todos”, expresa Nacho Jiménez. Tal como deja claro en su catas, Alma Vinos Únicos trabaja con productores artesanos y pequeños, generalmente, “que suelen ser los que más cuidan y miman la tierra, cosa que es muy importante para nosotros”, afirma el viticultor que continúa diciendo que “las grandes bodegas tienen mucho mérito porque disponen de una producción muy importante en volumen y cuentan con gente técnica que hace las cosas muy bien; pero para mí son vinos sin emoción, como todo lo que responde a un proceso puramente industrial. Son vinos buenos, técnicamente bien ejecutados, pero carecen de emoción, que es lo que nos mueve a los que trabajamos en Alma”, sentencia.

Respecto a la controversia cada vez más en ebullición respecto a los vinos, su tipicidad y su pertenencia a las denominaciones de origen, Jiménez reconoce que “no necesariamente los buenos vinos que se hacen en España tienen que estar fuera de las DD.OO. pero sí es verdad que las denominaciones son un corsé importantísimo; y muchas veces ponen palos en las ruedas porque al final las DD.OO. dependen de las grandes producciones de cada zona y no son un organismo independiente; viven de las tirillas que ponen las grandes bodegas, con lo cual no pueden ir en contra de las grandes producciones. Esta situación, por lo general, tiene como colofón que los pequeños productores suelen verse perjudicados; por eso éstos malviven en las DD.OO. donde, a veces, su pertenencia es bastante complicada”, apunta con rotundidad Jiménez.

Nacho Jiménez

Hablando también de cómo ubica a los vinos españoles en el contexto mundial, este maestro en viticultura resalta que “España siempre ha sido un país que responde al dicho ‘el vino de mi pueblo es el mejor’, pero no conozco el vino de al lado, simplemente es el mejor porque lo digo yo. Por un lado, somos los mejores y por otro, tenemos mucho complejo de inferioridad. Ahora bien -continúa Jiménez- yo los situaría bien arriba en el baremo de calidad, porque tienen un gran nivel. Hemos mejorado mucho desde que yo empecé a trabajar en este sector, hace casi 20 años, cuando el panorama era desolador”, reconoce sin rubor. Pero hay un mensaje que este experto en vinos nacionales y foráneos destaca explícitamente: “Hoy en día hay pequeños productores que están haciendo muy bien las cosas. En general, son gente con una visión aperturista que ha conocido otras formas de tratar la viña y hacer vino y se ha abierto a estos nuevos conceptos; y como toda gente que se abre a conocer cosas nuevas, termina haciendo cosas nuevas”, afirma Jiménez.

Como no podía ser de otra forma, requerimos de este gran conocedor de vinos internacionales su parecer sobre los actuales vinos que se elaboran en Galicia. “Dentro del contexto de los vinos españoles yo los sitúo en un nivel muy alto. Son vinos por los que Alma viene apostando desde hace mucho tiempo y son vinos que tienen un perfil que a mí, particularmente, me encantan. Yo sitúo a Galicia entre las grandes zonas vinícolas de España”, remarca Nacho Jiménez. En cuanto a un presente donde las modas están cada vez más ligadas con el universo vino, el maestro señala que “en el maridaje de modas con el mundo del vino no está todo inventado pero lo esencial sí. Ahora está la moda de que hay que intervenir en el proceso del vino y ponerle cosas para que resulte algo novedoso de forma que la gente se sienta atraída por estos complementos del vino, es decir, ponemos un ánfora, un depósito de no sé qué, etc.; eso se llama particularidad del vino pero ésta no está en cómo lo hacemos, la particularidad del vino es su esencia formada por el suelo, la viña y la ubicación dónde proviene. No hay más”, afirma.

Otro valor que Nacho Jiménez destaca como propio de los buenos vinos es el tiempo. “Yo creo que está todo inventado; lo único que hay que hacer ahora es mejorar la labor en el campo porque el vino hay que hacerlo de manera normal y, sobre todo, darle valor al tiempo que es fundamental en su elaboración, puesto que es un producto que a veces necesita mucho tiempo y no se lo damos. El tiempo es básico y lo más fácil del mundo, porque solo se trata de esperar, aunque reconozco que actualmente es muy complicado priorizar esto en un mundo donde todos quieren cosas inmediatas”.

A punto de marcharse solicitamos de Nacho Jiménez una opinión respecto a la técnica de hacer vino de forma biodinámica, una palabra “controvertida” según él. “A pesar de venir de una formación técnica creo mucho en este modelo de hacer los vinos porque creo en las cosas que el hombre no puede controlar, como sucede con algunos conceptos de la biodinámica”, que tiene en cuenta las fases lunares y la forma y materia con qué abonar la tierra, por ejemplo. Expresa, para finalizar, que “la biodinámica es un concepto que yo valoro y respeto porque se hacen las cosas como se hacían antes, respetando los tiempos de los ciclos y sobre todo haciendo ecología; no poniendo mierda en los suelos ni veneno en las plantas. Desde este punto de vista, la biodinámica es extraordinaria. Ojalá todo el mundo trabajara así, respetando la tierra y el medio ambiente, y aunque es mucho más caro de producir, un vino hecho de esta manera es exactamente igual que un vino de agricultura normal, y cuando me refiero a un vino igual quiero decir igual en cuanto al perfil del vino porque la fruta es mucho más sana, y casi siempre de mejor calidad”.

 

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