Porque estar al día nunca fue tan fácil

ribela

“La situación es insostenible”. Con estas duras palabras explica Jesús Armenteros los motivos del cierre temporal de Lagar de Ribela, un microproyecto artesanal nacido hace apenas una década pero que en poco tiempo había conseguido un liderazgo y un nivel de prestigio nacional e internacional muy meritorio. “Cuando iniciamos nuestro proyecto no nos imaginábamos, ni de lejos, el reconocimiento que tendríamos en nuestra andadura, los magníficos lugares en los que hemos estado, los grandes momentos de los que hemos disfrutado y las encantadoras personas que hemos conocido”, detalla Armenteros. Pero las dimensiones de Ribela no han permitido que resistiese al envite de la crisis derivada del coronavirus. “Los proyectos pequeños somos muy vulnerables y este parón absoluto de la hostelería nos ha abocado al cierre”, detalla.

Sin embargo, las puertas de Lagar de Ribela no se cierran definitivamente, pues en la mente de Jesús Armenteros están proyectos de gran envergadura. Sostiene que la cantidad y calidad de la manzana que se produce en A Estrada -y, en general, en Galicia- así como el nivel de cualificación alcanzado por los productores (liderado por la cooperativa Ullama) y el excelente momento que vive el consumo de sidra a nivel mundial serían el mejor caldo de cultivo para la unión de varios de los microproyectos que, como el suyo, luchan en un mercado muy competitivo. “Si juntamos productores, elaboradores -de A Estrada o de fuera- y financiación se podría crear una gran fábrica a nivel gallego, seria, porque la demanda existe y estoy convencido de que cuando pase esto va a haber un boom. Hoy el público quiere productos sanos, naturales y cercanos y quien logre sobrevivir a esta crisis, tendrá que estar preparado porque la recuperación será fuerte”, vaticina el elaborador. Este proyecto, que por el momento solo es un deseo expresado en voz alta, habría tenido ya alguna reacción positiva en otras de las partes implicadas.

Así las cosas, Lagar de Ribela cerrará sus puertas como microlagar y elaboradora de sidra el próximo 28 de febrero. Mientras tanto, la empresa vende su stock, tanto en tienda online como presencialmente en el lagar. “El Lagar de Ribela seguirá siendo nuestro templo, nuestro lugar. Sidra Ribela seguirá viva en nuevos proyectos y nuestra casa seguirá teniendo abiertas las puertas para todos los que quieran visitarnos”, concluye Jesús Armenteros, que no puede ocultar su satisfacción por los éxitos cosechados por una empresa familiar que nació de la nada y que consiguió “entrar por la puerta grande” en templos sidreros como Reino Unido, Francia o Estados Unidos. 

 

 

 

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