Porque estar al día nunca fue tan fácil

luis blanco café

Llegan unas navidades diferentes y seguro que más de uno se pregunta: ¿cómo son unas fiestas familiares en época de pandemia? Atravesamos por una etapa que se extiende por muchos meses complicados, de restricciones, distancias y diversos impedimentos que varían según las cifras de contagios y seguro que lo que más le apetece a la mayoría de nosotros es el momento de esas esperadas reuniones navideñas en familia. Reuniones que posiblemente nada se parezcan a las de otros años, con un ambiente un tanto enrarecido, por lo que entre todos debemos esforzarnos por adaptar las fechas a esta “nueva normalidad”. Por mi parte, os propongo una receta un pelín distinta que puede que sorprenda en la mesa a amigos y familiares y quizás así consigamos dar calor a una reunión bañada por la distancia social.

Se trata del café irlandés, una de las recetas más clásicas y antiguas en cuanto a combinar café y alcohol. En España no es especialmente conocida y en los establecimientos que nos la ofrecen, por norma general y a mi criterio, no está bien elaborada. Es común ver que algunos locales usan nata de spray o el whisky está quemado, haciendo así una bebida poco sabrosa con ingredientes mal integrados.

¡El café irlandés es la caña! Mezclando sencillos componentes se genera una explosiva y deliciosa combinación de sabores envueltos en una apariencia mucho más que apetecible y donde destacan las texturas, los colores y el contraste de frío y caliente. ¿Estáis preparados? ¿Ya se os hace la boca agua como a mí? ¡Allá vamos!

Lo primero es buscar el recipiente donde lo vamos a servir. Nos puede valer un vaso bonito o una copa de pequeñas cantidades (similar a la de la foto). Lo siguiente es añadir 25 ml de whisky irlandés y 25 ml de sirope de agave (en caso de no disponer de éste podemos sustituirlo por 18 gr de azúcar moreno). Acto seguido es el turno de nuestro café; en esta ocasión yo he elegido un Ethiopía Sidamo del grupo Dromedario, ya que nos da unos toques florales y cítricos que me encantan en este combinado.

La mezcla del whisky, azúcar y café debe llenar nuestro recipiente aproximadamente hasta dos dedos del final. Por último, añadiremos nata semi montada a la cual se le puede añadir azúcar según seamos más o menos golosos. Yo recomiendo no echar demasiada porque resta protagonismo al café y perdemos parte de su sabor. El resultado de la receta es una bebida con dos temperaturas y dos texturas totalmente diferentes: en la base el café líquido y caliente, en la parte superior la nata semi montada, densa y fría.

Mi recomendación para disfrutar al máximo de esta bebida es tomarla directamente de la copa sin revolver. De esta forma podremos apreciar en boca este juego de texturas y temperaturas que suele ser parte del éxito de la bebida porque añade complejidad saboreando elementos tan distintos a la vez como bien integrados en un mismo vaso. Estoy seguro que si os arriesgáis a probar no vais a defraudar.

¡Un saludo y felices fiestas a todos!

                                                                                                             Luis Blanco

 

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