Porque estar al día nunca fue tan fácil

talaso la alacena roja

Mientras muchos aún murmuran peregrinas quejas por la grave crisis en la que asumió a todo el sector de la hostelería la covid-19, otros, los incansables profesionales que buscan la excelencia, decidieron transformar los malos tiempos en una oportunidad única para renovarse, ponerse guapos, tentar con más atractivos… en fin, seducir con hechos reales a ese turista que, aún algo temeroso, busca no sólo un destino seguro sino también gozar de la mejor postal que nos regala la naturaleza en la costa gallega.

terraza la alacena rojahabitacion la alacena rojaTodo esto es lo que ofrece hoy y ahora el Hotel Talaso Atlántico, un lujo de instalaciones y servicios donde estirando un poco más el brazo casi podemos rozar las olas del Atlántico. Espectacular panorámica desde cualquiera de las 60 terrazas de otras tantas habitaciones de que dispone el establecimiento. Sean suites, premium o doble estándar, todas ellas se han renovado en estos meses de paréntesis de actividad; una magnífica oportunidad para darles a estos espacios un aire moderno, con un mobiliario minimalista y una ambientación tan atractiva como aparentemente mucho más espaciosa gracias a las tonalidades claras de su decoración interior. Y aunque todo se nos antoja nuevo, “aún tenemos algunas cosas que retocar”, confiesa Rosana, su directora y gran relaciones públicas del hotel.

Contemplar la ampulosidad del mar desde cualquier terraza del Talaso Atlántico se nos antoja que es un instante único, sublime, un pasaje mágico hacia la anhelada paz interior. Pero sin ponernos tan metafísicos, volvemos a la realidad y entonces nos adentramos en el talaso del hotel, la mejor manera de conseguir el relax corporal, el mejor tesoro para los estresados urbanitas que se alojan en el establecimiento. Pero si se quiere retozar en el agua sin cambios de temperatura, nos vamos a la piscina exterior; para luego, al atardecer, apurar una cerveza o una copa de vino desde la amplia terraza del hotel. Magnífico momento para que aficionados o profesionales de la fotografía busquen la ansiada y espectacular foto de una puesta de sol exuberante.

Para culminar un día que iniciamos haciendo la ruta al Faro Silleiro o recorriendo el monte en bici con amigos, la volandeira la alacena rojanoche augura sabrosos instantes de la mano de Javier Fins, el jefe de cocina del restaurante Faro y hacedor de todo lo que huele bien y sabe mejor en el hotel de Oia. También él aprovechó esos días de parón universal para dar una nueva vuelta de tuerca a la propuesta culinaria del hotel y vaya si terminó bien la jornada, pues cada plato fue fiel retrato de la oferta del establecimiento. Calidad y proximidad en los productos ofrecidos, sabor, combinaciones acertadas, un inmejorable estilo para emplatar y más sabor y sabor en cada propuesta. Así, se sucedieron un Carpaccio de cigala y gamba de Huelva con fideuá la alacena rojacrema de cebolla dulce; unas Volandeiras a la gallega en fondo marino con bruma; una Fritura crujiente de pescados y mariscos con salsas y emulsiones y una sensacional Fideuá con gambones, almeja babosa, champiñones y alioli, todo esto armonizado con un Rías Baixas de la comarca. El momento dulce llegó con la Milhojas extrafinas sobre nube de azúcar, crema de zanahoria, albahaca y frutos rojos y una Tapioca con crema de coco y manzana caipirinha.

Ahora ya sabemos que una parte del paraíso está en Oia.

Texto y fotos: Alberto Traversa

 

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