Porque estar al día nunca fue tan fácil

Harpazul Apartments, una armoniosa opción de alojamiento

“Si haces las cosas bien e intentas ser el mejor, acabas teniendo recompensa”. El músico y productor Roi Casal no duda al valorar el proyecto con el que se estrena como empresario hotelero como “un referente” no solo en el municipio de Catoira, donde está emplazado, sino en toda la comarca. Y es que la apertura de Harpazul Apartments revoluciona el sector hostelero de la ría de Arousa, tanto por el concepto de negocio como por sus calidades y su apuesta por las nuevas tecnologías. A partir de un edificio ya existente, la productora musical de Roi Casal crea Harpazul con tantas posibilidades como ofrecen sus versátiles instalaciones. En el exterior, una zona ajardinada de 1.000 metros cuadrados con un espacio chill-out y una piscina con spa. Ya en el interior, en la planta baja se ubican la oficina de la productora que hace las veces de recepción, una zona común multifunción y un área de servicios (lavandería de uso común y cocina donde se preparan los desayunos), a lo que se sumará, en 2021, una sala de eventos-coctelería. “Será la joya de la corona porque a nosotros, como productora, nos dará mucho servicio”, detalla Casal. Pero, además, esta sala estará concebida para eventos privados o celebraciones porque “concentrar en una sola actividad un edificio de estas características en un sitio como Catoira sería temerario”, reconoce el músico. Y pese a que la explotación hotelera siempre ha sido secundaria, es la primera que entra en funcionamiento. Se trata de siete apartamentos con capacidad de una a tres habitaciones (estándar, superior y suite deluxe -con jacuzzi-), completamente digitalizados. “Hay muchas tecnologías que nosotros ya tenemos implementadas y que no serán de uso común hasta el otoño”, explica Casal. Video vigilancia, check in digital en los días previos, acceso a las instalaciones con un pin o el teléfono… son solo algunos de los servicios que apuntan a que Harpazul es un proyecto muy bien “afinado”.

La mesa de Conus

Pase, siéntese y disfrute

Vinculado con la cocina desde muy pequeño, formado en Sevilla y tras un paso laboral por Francia, Cataluña, Andalucía y Estados Unidos, el onubense Víctor Conus recayó en Galicia y, casi sin proponérselo, acaba de abrir su propio restaurante en Vigo: La mesa de Conus. “Mi idea no era montar nada, pero tras tres años dirigiendo un catering, necesitaba el rock and roll del servicio y de estar con los clientes”. Y es literal esto último porque Víctor cocina, emplata y sirve directamente a los comensales, como si de su propia casa se tratase. “Mi sueño era un restaurante muy pequeño, para trabajar yo solo, para hacer lo que yo quiera y como yo quiera, tener pocos clientes y mimarlos”. Y eso es La mesa de Conus, a donde “el cliente viene a que le dé de comer”, indica el cocinero. La estructura parte de un menú degustación en base a producto de temporada y de alta calidad “pero nunca se sabe si van a ser cuatro, cinco u ocho platos”. Eso sí, lo que nunca falla es el arranque, con jamón cortado a mano y croquetas a partir de una edición especial de jamón ibérico de Jamones Doña Lola, propiedad del padre de Víctor, que también le surte de carne. “Nos basamos en la cocina tradicional española y de producto, todo acompañado de muchas cosas que cultivamos en nuestro huerto. Pero cuando hablo de producto no hablo de producto caro o que esté de moda. Por ejemplo, en mi menú meto muchos guisos de legumbres y albóndigas, pero con una carne picada perfecta al momento, con una cremosidad especial… Es una cocina trabajada con buen producto”, detalla el chef. Para no perderse, las “ham sessions” que de cuando en cuando celebra el local, una inmersión 360 en el mundo del ibérico.

La Cala, para comerse el mar

Si fundamental en un establecimiento es quien lo patronea culinariamente, en este caso el reconocido cocinero Antonio Botana (Grupo Nove), no menos importante es dónde está situado el local y, claro, cuando se unen el buen hacer gastronómico con una localización excepcional, una comida en La Cala (que así se llama el restaurante) se convierte en una auténtica experiencia para los sentidos. Porque La Cala, además de ser un establecimiento atractivo en su interior es sabroso en su doble propuesta, con una planta inferior donde gobierna una barra y unas pocas mesas altas y taburetes que sugieren unas croquetas o hincar el diente a alguna exótica ‘tosta’ y una planta superior donde reina un salón comedor con el mar a punto de rozar los pies del comensal. Una escenografía casi de pincel. El cierto aire informal del piso inferior se conjunta con este salón con capacidad para 40 comensales y donde Botana hace gala de lo que más le gusta y sabe: elaborar productos del mar. “Pretendemos que La Cala sea un restaurante conceptualmente casual, es decir, un restaurante gastronómico, pero bastante más informal”, reconoce el chef que claramente se distancia del cierto encorsetamiento de los restaurantes gastronómicos para situarse en un perfil informalmente más dinámico. De su extensa propuesta de platos, Botana nos recomienda su Tentáculo de pulpo cocido y pintado con un chile sabroso pero nada picante que se sirve sobra una cama de gazpacho de tomate verde o bien sus Tacos de Bonito de Burela, macerados con sal y azúcar y estofados con curry. De la bodega rescatamos ciertos vinos gallegos más exclusivos que se suman a los clásicos de siempre de otras denominaciones que nunca faltan.

Un paraíso en el rural

Apenas abierta desde finales de 2019 y sin tiempo apenas de ponerla en el mercado (culpa del parón por la covid-19), la Casa de Turismo Rural O Facho bien podría clasificarse como un establecimiento en el rural pero con algunos servicios propios de un 4 estrellas. En realidad, se trata de un complejo situado en Cabo Home (Cangas), de varias pequeñas casas, algunas con dos habitaciones, otras con tres y hasta una con cuatro, lo que en total suman 12 estancias para una capacidad de 24 visitantes; todas ellas con servicio de cocina (no hay servicio de restaurante) y con todas las comodidades para estar entre la naturaleza sin olvidar por completo al urbanita que llevamos dentro. Dispone también de un salón para el desayuno (aunque también se sirve en los apartamentos si así lo solicita el cliente) que también se transforma en un espacio social para los usuarios. Una piscina y una amplia terraza con inmejorables vistas que es una invitación al relax y el spa de que dispone -con jacuzzi, sauna y duchas vichy- son un auténtico lujo que completa las instalaciones. Pero para el visitante que encuentra en la naturaleza la excusa para hacer turismo activo podemos mencionar la gran oferta de rutas, paseos e itinerarios que bien se pueden contratar desde el mismo complejo o bien acercándose hasta Cangas, apenas a diez minutos. Un sendero entre faros, contemplar las estrellas o realizar una ruta entre los montes del entorno se complementan con la cercanía del establecimiento a alguna de las playas más buscadas de las Rías Baixas, como Barra, Aldán o Hío. Todo esto enmarcado en una escenografía de verde, un cielo azul y un mar en la lejanía.

Cambio de carta e imagen del restaurante carballés Punta del Este

De la mano del cocinero David Fariña, el restaurante Punta del Este, una referencia desde hace 30 años en toda la comarca de Carballo, ha mutado su estilo y carta, más apegada a la cocina clásica, por nuevos aires que se hacen visibles ni bien uno se adentra en el establecimiento. Con una ambientación inequívocamente inmersa en paisajes naturales a los que acompaña también un mobiliario acorde, el remozado establecimiento ha decidido embarcarse en una gastronomía que no busca ni pretende ser de ‘ultravanguardia’ sino más bien instalarse en platos con un toque de modernidad pero siempre correspondientes a lo que la temporada brinda en materia de productos. De esta forma, lo estacional irá marcando el devenir de una carta que respetará la tradición pero con técnicas y elaboraciones más actualizadas (cocciones a baja temperatura, nuevos fondos y menos salsas, etc.), que también se acompañará con una puesta en escena más moderna, donde el emplatado suplirá a la bandeja en las presentaciones. “De menús degustación nada, pero de jornadas gastronómicas sí, pasado el verano”, afirma el cocinero que fuera jefe del Alma Negra coruñés hasta hace unos meses. Y será él el responsable de toda la oferta gastronómica de la propiedad del establecimiento, que además cuenta con un hotel, una coqueta casa de turismo rural y varios apartamentos turísticos. El establecimiento dispone de una capacidad para 80 comensales en su salón comedor pero con varios salones más para pequeñas reuniones o banquetes hasta alcanzar las 500 personas, sin contar también el encanto de su terraza o un espacio más reservado para el aperitivo o la última copa. De su carta, Fariña nos recomienda unas Croquetas de centollo y un Arroz negro con calamar y al alioli, todo ello con algún vino gallego, que los tiene de todas las DD.OO. (incluso de autor). De postre, imperdible su artesanal Milhojas de crema y cerezas confitadas.

 

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