Porque estar al día nunca fue tan fácil

anforumSi el dios Baco bajase de allí donde se encuentre y conociese los depósitos de granito de Ánforum (nunca mejor llamados) probablemente se quedaría pensativo un buen rato antes de reaccionar. Utilizar granito gallego para almacenar vino en un recipiente ovoide completamente estanco, fácil de lavar y con garantía casi infinita. Pues esa idea que podría parecer extravagante es la que está llevando a la joven empresa de Valga Ánforum a estar presente en bodegas de media Europa. La idea -nos explican Martín Busto, responsable del departamento comercial, y Álex García, responsable de diseño y montaje- partió de una conversación con el bodeguero de Rías Baixas Santiago Roma, que llevaba tiempo pensando en qué pasaría si se almacenaba vino en piedra. “Él consideraba que las aguas que mejor saben son las que bajan por los montes graníticos gallegos, por eso pensó en trasladar esa idea al vino”, comentan.

De ahí al papel. En 2017 empiezan con los primeros prototipos, estudios y patentes y en abril de 2018 salen a un mercado en el que no existían cosas similares. “Nosotros somos la única empresa que hace ánforas en piedra”, asegura Martín Busto. Y Bodegas Torres fue su primer cliente, nada desdeñable para una empresa recién llegada a este mundo.

Lo primero fue dar con la materia prima más adecuada. “Analizamos varias piedras porque necesitábamos una que cumpliese la normativa europea, aunque no existe como tal; es decir, no encontramos ninguna normativa que nos dijese que podíamos meter vino dentro de esta piedra, pero tampoco ninguna que nos dijese que no. Por eso analizamos varias hasta quedarnos con ésta de A Cañiza, que cumple sobradamente los límites permitidos para almacenar líquidos para consumo humano”, detallan.

Aseguran desde Ánforum que la singularidad de estos depósitos tiene que ver tanto con el material empleado como con la forma, aunque el resultado final siempre dependerá del proceder de cada enólogo. “La forma, lo que hace, es darle volumen al vino. Nosotros siempre contamos una historia un poco romántica, pero real. Empleamos como materia prima un producto -la piedra- que sale de la tierra y metemos en él otro producto -el vino- que también sale de la tierra. Es como si el vino se abriera y creciera al volver a encontrarse con la piedra, que potencia el terruño. El sabor del vino será mucho más intenso y elegante”, asegura Martín Busto. Por su parte, la piedra “potencia la salinidad y el carácter mineral del vino, porque contiene potasio y sodio, que es sal, y la sal potencia los sabores”, añade. Se podría decir que es un elemento más con el que jugar para imprimir un determinado carácter al vino. “Incluso hay bodegas que hacen crianzas muy largas, llevándolos casi al extremo”, comentan desde Ánforum.

Pero como esta sección se llama ‘Cómo se hace’, vamos a explicar grosso modo el proceso de elaboración de estos singulares depósitos. Todo empieza cuando los bloques de piedra llegan desde la cantera de Minera de Rocas (A Cañiza) y se extraen de ellos una serie de planchones con diferente altura y diámetro dependiendo de la capacidad del depósito que se quiera fabricar, pues Ánforum comercializa huevos de 450, 735, 1.670 y 3.090 litros. “Pero no cualquier bloque sirve para la elaboración de estos depósitos, pues no deben presentar fisuras o grietas”, aclaran desde la empresa.

El siguiente paso es introducir los planchones en una máquina que los limpia y los corta en octógonos, de los que se obtendrán los diferentes aros que componen el huevo. Cada uno de los aros deberá ser pulido concienzudamente para, a continuación, proceder a su pegado con siliconas alimentarias siguiendo la forma de huevo tan característica de estos depósitos. Cada huevo lleva cuatro piezas de piedra unidas entre sí -incluyendo la base- excepto el de menor capacidad, que lleva tres. Una vez unidos los diferentes aros se procede a la colocación de las partes de acero inoxidable y otros utensilios relacionados -esto es, la tapa superior (que tendrá diferente tamaño según el huevo), una boca de hombre pensada para la inspección o vaciado del depósito, un termómetro, un catavinos y un tubo de vaciado-, se les da un último pulido exterior para que queden completamente lisos y se someten a dos pruebas de estanqueidad. Para ello, se llenan completamente de agua durante 24 horas para comprobar que no hay fugas en la zona de unión de la piedra con el acero inoxidable. “Hasta el momento, no nos ha llamado ninguna bodega quejándose porque hubiera pérdidas”, bromea Martín Busto.

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Ánforum da una garantía de 25 años “pero, en realidad, podríamos darla de 100”, comentan desde la empresa. Tal es la fiabilidad del producto, añaden. Además, el mantenimiento es de lo más sencillo. “Para limpiarlos, nada mejor que agua caliente. No se puede echar ningún jabón o producto químico porque la piedra hace un efecto esponja, es decir, podría ser que absorbiese esa sustancia y la soltase en la posterior crianza. Por fuera se puede limpiar incluso con vino dentro; en el interior, lo recomendable es llenarlos de agua a 80º durante 48 horas y dejarlos secar antes de introducir de nuevo vino”, detalla Martín Busto.

Actualmente, Ánforum tiene en torno a 100 clientes, la mayoría en el extranjero, en países como Suiza, Alemania, Eslovenia, Eslovaquia o República Checa. En España tienen clientes en Galicia, Cataluña y La Rioja, fundamentalmente. Aunque, como dice el refrán, les cuesta ser profetas en su tierra.

Fotos: Rafa Sabugueiro

 

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